“Hay seres tan especiales que su recuerdo nunca deja de acompañarnos.”
Luna encontró la manera de llenar cada rincón de calma, ternura y compañía. Con su curiosidad, su elegancia y esos momentos en los que simplemente se acurrucaba junto a nosotros, hizo de nuestro hogar un lugar más cálido.
Nos enseñó que el cariño también puede expresarse en el silencio, en una mirada y en la tranquilidad de compartir el mismo espacio.
Aunque hoy ya no esté físicamente con nosotros, su recuerdo sigue iluminando cada uno de nuestros días.
Gracias por cada instante compartido.

